Hay días que sientes que nada funciona, que no avanzas y ni sabes a dónde vas. Déjame que te cuente qué hice yo...

Hay veces que sabes que hay algo dentro de ti que no funciona. Tienes clarísimo que tu objetivo es no tener jefes, no depender de nadie en la decisiones (a pesar de los miedos e inseguridades que esto produce)… Y así me sentía yo cuando dije: «no puedo más».

1. Causas de mis inseguridades y motivos de huida

Llevaba años trabajando en Alemania en diferentes áreas: desde tiendas de ropa, hoteles, azafata de eventos, niñera hasta diseñadora y animadora audiovisual. Sí, he pasado por todo. Y fue en este último trabajo, dónde me di cuenta que no quería pasar mi vida mirando por una ventana y esperando a que fuese la hora de salir. ¿Salir a dónde? ¿A disfrutar de mi vida a las 6 de la tarde? NO, yo no quería eso. Así es como me di cuenta que ni en el trabajo de mis sueños que me habían vendido era feliz.

Yo quería decidir cuando salir a la calle, cuando trabajar y cuanto duraría la hora de la comida. La vida cambia constantemente y no quiero vivir siendo un robot.

Por las noches a este proyecto con la idea que algún día dejaría de serlo. Y sin embargo,  aún así tenía más miedo que otra cosa. Sentía que solo estaba haciendo las cosas por la inercia de la burbuja emprendedora. Con el temor de que quizás el plan B acabaría haciéndome sentir tan vacía como lo hacia el trabajo A.

Si mezclas todo esto junto a 6 años fuera de España, días grises y una rutina que me quemaba cada día más, es como llegamos al día que tomé la decisión de irme lejos de todo. Sí, yo también he sido una de esas que han huido a Asia en busca de respuesta.

Y esta es la razón por la que he dejado este proyecto en pausa. Mi 2019 empezó con un vuelo con destino Singapur. Donde empezaría mi aventura de 10 semanas recorriendo Myanmar y Tailandia. Si quieres conocer más sobre este viaje te recomiendo que te suscribas aquí a mi canal de Youtube.

2. Viendo las cosas con perspectiva

Como decía, me fui lejos un tiempo para ver las cosas con perspectiva. Al principio no pensé mucho en el proyecto, realmente no quería pensar en nada. Y un país tan increíblemente diferente como es Myanmar, ayudó muchísimo a no pensar.

Poco a poco y con el paso de las semanas, cada vez me iban apeteciendo algunas cosas. Echaba de menos cocinar o contar las cosas que me iban ocurriendo. Incluso llegó el momento en el que me dieron ganas de trabajar! Sí, estando de vacaciones quería trabajar.

Y esa es la fortuna y lo más valioso del viaje. Cuando llevas tanto tiempo sin trabajar y sin hacer nada más que estar de vacaciones, empiezas a echar de menos hacer algunas cosas. Puede que sea pintar, puede que sea cocinar o lo que sea, pero creo que esas son las cosas que uno quiere hacer en la vida y que hacen ser feliz.

Así es como me di cuenta de lo que yo quería hacer. Amo cocinar, el arte, las manualidades y ayudar a las personas. Lo curioso, que siempre tenía el miedo en la cabeza y la inseguridad de «yo no valgo para el vídeo» y en cambio era la manera en la que me apetecía hacerlo. Así que: ¡voilà! efectivamente me gusta la cocina, me gusta el arte, me gusta ayudar a las personas y me gusta hacerlo en vídeo y editar los vídeos.

3. Lo que quiero hacer ahora

Ahora sé que no quiero hacer cursos de edición de video sin ton ni son. No quiero hacer lo que hacen los demás. Yo quiero hacer videos increíbles con lo que me gusta hacer y ayudar a otras mujeres a que ellas también los hagan.
Pero como digo, no por presión social de: «ah es que es lo que hay que hacer, tienes que hacer vídeos para ser visible en youtube» o «tienes que hacer vídeos para ganar dinero». No señores,
tienes que hacer videos porque sientas la necesidad de que lo que haces es tan bueno y tan valioso que quieres compartirlo con el mundo y quitando una charla presencial, sólo el vídeo te permite estar tan cerca de una persona como lo estarías cara a cara.

Quería hacer este post un poco fuera de lo normal para sincerarme, para contar que no quiero hacer cursos y vídeos por vender. Lógicamente quiero vivir de ello, pero ese no es mi objetivo final.

Quiero poder trabajar en mi web sin presión, sin pensar en que dirán si tardo más o menos en publicar o en escribir. Quiero que cada cosa que haga sea desde el corazón y con el más profundo deseo de que pueda ayudar a alguna mujer a creer en sus sueños.

Puedes irte de viaje lejos y pensar, pero si eso no es posible. No te preocupes que yo voy a ayudarte en tu negocio tanto como lo haría si fuera el mío. Vamos a contarle al mundo tu visión, tus ideas y lo que te motiva a hacer lo que haces. Pero no solo para vender, sino porque sabes al 100% que lo que tu haces puede mejorar la vida de esa persona. Y si no lo hace, entonces déjame que te invite a buscar ayuda y apoyo en otra parte.

GRACIAS POR ESTAR AHÍ, GRACIAS POR LEERME Y SOBRE TODO, GRACIAS POR PENSAR QUE OTRO MODELO DE NEGOCIO ES POSIBLE.

YO CREO EN TI, CREO EN MI y juntas se lo vamos a demostrar al mundo.

¡Hasta pronto!

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